Unas 10.000 personas han registrado sus Voluntades en Euskadi, un 68% mujeres

El 42,6% de los documentos se refiere a personas de entre 45 y 65 años, mientras que el 44% corresponde a mayores de 65

Estas cifras han sido facilitadas hoy a EFE por el responsable del Registro de Voluntades Anticipadas de Euskadi, José Luis Vidal, quien ha participado en la jornada “Ejercicio de la Autonomía en Previsión de Situaciones de Incapacidad”, organizada por la Fundación Hurkoa en San Sebastián.

Desde que hace 8 años la Consejería de Sanidad del Gobierno Vasco constituyó este registro, se han inscrito un total de 9.970 documentos de ese tipo otorgados por ciudadanos vascos, además de modificaciones, sustituciones o revocaciones de los mismos.

Vidal ha explicado que, del total de voluntades registradas, 6.761 (el 67,8%) han sido otorgadas por mujeres, mientras que 3.209 (el 32,2 %) corresponden a hombres.

También destaca el hecho de que, en contra de lo que pudiera esperarse, un importante porcentaje de los documentos, el 42,6%, se refiera a personas de entre 45 y 65 años, ligeramente por debajo del 44%, que corresponde a los mayores de 65, mientras que el 13,5% son de ciudadanos de 18 a 45 años.

Según Vidal, el hecho de que más de dos tercios de las Voluntades Anticipadas que se registran en el País Vasco sean hechas por mujeres y que el grupo de personas de “mediana edad” tenga casi la misma proporción al de los mayores se debe al “rol del cuidador tradicional”.

El experto ha indicado que cuando alguien, en la mayoría de los casos mujer y de mediana edad, ha sufrido “la agonía” de uno de sus seres queridos en los momentos finales de su vida o “una gran discapacidad y dependencia”, es más consciente de “las ventajas que tiene planificar”, sobre todo por la cantidad de problemas que evita a los demás”.

El registro vasco de Documentos de Voluntades Anticipadas (DVA) se encarga de inscribirlos y custodiarlos, así como de hacerlos llegar a los centros sanitarios o, en su caso, al personal médico que atiende al otorgante.

Se trata de expresar, formalmente, principios vitales y criterios que orienten las decisiones que tomar en el ámbito sanitario como, por ejemplo, el lugar o los tratamientos que recibir en los momentos finales de la vida, o en otras situaciones de incapacidad, temporal o definitiva, ola voluntad de donar o no los órganos.

Otro de los aspectos importantes que recoge el DVA es la designación de un representante o tutor que sustituya a titular en la interpretación y cumplimiento de sus instrucciones.

Del total de este tipo de documentos registrados en Euskadi, la forma de otorgamiento más frecuente (el 61%) es acudir al registro del Gobierno Vasco, que es gratuito y funciona con cita previa, si bien también los hay formalizados por escrito ante tres testigos (el 23%) y los hechos ante notario (el 15%).

José Luis Vidal ha advertido de que los DVA se refieren exclusivamente a asuntos médicos y sanitarios, por lo que es aconsejable complementarlo con un documento notarial de “Autotutela” o “Poderes Previsores”, que recogen cómo actuar en caso de incapacidad cognitiva en aspectos personales, sociales y económicos, como la forma o la persona encargada de administrar los bienes, las preferencias sobre dónde vivir o cómo usar los recursos económicos.

Ambos tipos de escritos son “eficaces” en vida, antes de morir, ha aclarado Vidal, porque el testamento lo será 15 días después de morir, que es cuando se consulta el registro de últimas voluntades.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/27/paisvasco/1354043381.html